jueves, 10 de abril de 2014

¿PUEDE AFECTAR A NUESTRA SALUD VER LOS PARTIDOS DE FÚTBOL?

Conforme se va acercando el fin de semana vamos escuchando comentarios entre los amigos, de nuestro padre, en los bares, en la calles,… sobre los partidos de fútbol que se van a jugar el siguiente fin de semana y es que parece que el inicio de la semana para muchas personas sirve para ir mentalizándose y preparándose hasta la hora en la que llega el deseado partido, ya sea un derbi, un clásico o un partido de nuestra selección, o en otros casos para recuperarnos de la derrota del partido anterior.

Para muchas de estas personas el fútbol es su vida, aunque no ganen dinero, ya que no son ellos los que juegan, sin embargo, llega a influir en sus estados de ánimo en función del resultado de un partido. Es indudable que el fútbol mueve masas de población e influye en la vida de muchas personas, y es que es difícil pasar un día sin escuchar o ver algo sobre fútbol, ya que incluso en las noticias cuando llegan a la sección de deportes prácticamente hablan sólo de fútbol. Esta sección debería llamarse fútbol y otros deportes, pero bueno… Dicho esto, se nos plantea el siguiente interrogante.

¿Puede el fútbol llegar a afectar a nuestra salud?

Para dar respuesta a este interrogante vamos a ver un artículo de la revista “The new england journal of medicine” que fue publicado en español en la revista “intramed” con el título "morir de fútbol".

Este estudio tuvo lugar durante el mundial de fútbol de Alemania desde el 9 de junio hasta el 9 de julio, en el 2006, el cual fue organizado por la (FIFA) Fédération Internationale de Football Association y permitió evaluar la relación entre el estrés emocional producido por el evento deportivo y la tasa de episodios cardiovasculares.



 Durante el mundial de Alemania muchísimas personas viajaron al país para animar a sus selecciones, muchos con entradas para ver los partidos y otros los veían en las pantallas que ponían a las afueras de los estadios donde se jugaban.

Los datos se obtuvieron de 15 servicios de emergencia de la zona de Bavaria y de Munich junto con servicios de rescate y vehículos con equipamiento para emergencias cardiovasculares. 




Se incorporaron aquellos pacientes tratados en servicios de emergencia con uno de los siguientes diagnósticos:

·         Dolor precordial prolongado por infarto agudo de miocardio (IAM) con supradesnivel ST.
·         IAM sin supradesnivel ST.
·         Angina inestable.
·         Arritmia cardíaca sintomática.
·         Paro cardíaco que obligó a maniobras de recuperación cardiopulmonar.
·         Descarga terapéutica de un cardiodesfibrilador implantado.

Se incluyeron en el estudio 4279 pacientes con episodios cardiovasculares agudos. Seis de los 7 partidos en los cuales participó Alemania se asociaron con un aumento en el número de emergencias cardíacas. En un partido del 9 de junio en el cual Alemania venció a Costa Rica se produjo un aumento del número de episodios cardiovasculares en relación con el promedio del período de días control fuera del campeonato. Este fenómeno fue más marcado aún cuando Alemania derrotó a Polonia en un partido dramático con el gol de triunfo logrado en el último minuto. 

Los siguientes partidos que fueron decisivos para Alemania en que le ganó a Suecia y en el cual le ganó por penales a Argentina, se asociaron con un gran aumento de episodios cardiovasculares. El día de la semifinal en el cual Alemania perdió contra Italia, el número de episodios cardiovasculares fue similar a los que ocurrieron el día del partido contra Argentina. Las diferencias fueron altamente significativas respecto de los días controles (Figura 1).

Figura 1. Distribución en porcentaje de los episodios cardiovasculares en las 2490 personas según el sexo, los días que jugó Alemania, los que no jugó y los días controles fuera de campeonato.

Los días en que Alemania no jugó, si bien la tasa de episodios cardiovasculares fue superior a la de los días controles, no alcanzó una diferencia significativa.
Durante el período del campeonato mundial, la proporción de pacientes hombres fue muy superior a la de mujeres.

Los picos de episodios cardiovasculares se dieron durante las horas previas al partido, durante las dos horas del partido y la incidencia permaneció alta durante varias horas después del final del partido.

Los autores mostraron un aumento significativo de la tasa de episodios cardiovasculares asociada con los días en que el equipo de fútbol alemán participó en el campeonato mundial de 2006 en una población definida de Alemania. En contraste, el promedio diario de episodios cardiovasculares ocurridos durante los días en que Alemania no jugó fue bastante similar al de los días controles.

Varios estudios señalan que los mecanismos disparadores se dan con más frecuencia en los pacientes con enfermedad coronaria establecida que en los pacientes sanos, hallazgo que fue confirmado en este trabajo.

La mayoría de las emergencias cardiovasculares ocurrieron en hombres y los autores especulan con que se debería a diferencias fisiopatológicas sexo específicas, como una menor vulnerabilidad a los mecanismos disparadores y/o al menor interés que tendrían las mujeres por este deporte.

Según los autores, los procedimientos que en estas circunstancias podrían ser útiles para prevenir y reducir la tasa de episodios cardiovasculares serían:
·         Aumentar la dosis de agentes beta bloqueantes.
·         Administrar o aumentar la dosis de agentes antiinflamatorios como las estatinas y la aspirina.
·         Bloqueo de los receptores mediadores de estrés.
·         Comportamientos que puedan neutralizar el estrés.




Por lo tanto, como se dice normalmente la salud es lo primero, así que debemos no tomarnos tan en serio el fútbol sobre todo si hemos tenido algún episodio cardiovascular, ya que el siguiente mundial está muy cerquita, concretamente la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014 será la XX edición de la Copa Mundial de Fútbol y esta versión del torneo se realizará en Brasil entre el 12 de junio y el 13 de julio de 2014. 

viernes, 4 de abril de 2014

¿PODRÍAN TENER LOS MARATONIANOS MAYOR RIESGO DE PADECER ENFERMEDADES CARDÍACAS QUE LAS PERSONAS SEDENTARIAS?

Cuando los maratones empezaron a hacerse populares, algunos médicos lo identificaron como un tratamiento casi milagroso para la cura de enfermedades cardíacas. Algunos incluso sugirieron que cualquiera que pudiera terminar un maratón era probablemente inmune a las enfermedades cardíacas.

El primer maratón de la ciudad de Nueva York se realizó en 1970, tuvo 127 participantes, la inscripción costaba 1 dólar y el recorrido se realizaba por las calles externas de Central Park. Actualmente este maratón convoca a más de 44.000 personas que recorren las calles de la metrópoli estadounidense.


Hasta ese momento todavía no se habían reportado casos de muertes causadas por arteriosclerosis coronaria en corredores de maratón. Por desgracia, la ciencia no siempre es tan sencilla. Rápidamente esta idea fue rápidamente desmentida por datos que mostraban que la arterosclerosis y los daños en el corazón podían provocar la muerte en sujetos sanos.

A partir de este momento una nueva hipótesis basada en el hecho de que el exceso de ejercicio podía dañar al corazón y los vasos sanguíneos fue tomando cuerpo y numerosos médicos e investigadores pasaron a formar parte de una corriente de opinión crítica con la práctica “excesiva” de ejercicio.

Un reciente estudio titulado “Marathons in the long run not heart healthy” publicado en la revista de la asociación de medicina del estado de Missouri (The Journal of the Missouri State Medical Association) parece alimentar esta hipótesis y como otros estudios publicados anteriormente en la misma línea, resulta paradójico.

Lógicamente y ante este tipo de estudios que cuestionan corrientes de opiniones mayoritarias se alzan muchas voces que cuestionan la validez de los mismos, lo que indica que aún queda mucho por investigar.

Planteémonos la siguiente pregunta:

¿Quién tendría un mayor grado de obstrucción en las arterias coronarias?

A) un grupo de hombres sedentarios y con sobrepeso.
B) un grupo de hombres con una edad avanzada, mucho más delgados, y que llevan corriendo al menos un maratón anual durante los últimos 25 años.

Parece obvio pensar que la inmensa mayoría escogería la respuesta A. Pues bien, esta respuesta sería errónea, al menos esa es la conclusión a la que llegan los autores de esta investigación donde se ha estudiado a 50 hombres (promedio 59 años de edad) que han corrido al menos un maratón al año durante 25 años frente a un grupo control sedentario (promedio 55 años).




Los maratonianos mostraban significativamente un menor peso, índice de masa corporal, hipertensión, lípidos, diabetes, y frecuencia cardíaca en reposo. De hecho, ninguno de los 50 corredores de maratón tenía diabetes mientras que un 17% de los hombres sedentarios eran diabéticos. Los corredores de maratón también presentaban niveles significativamente más altos de colesterol HDL (colesterol "bueno").

Sorprendentemente los corredores de maratón masculinos mostraron un aumento del volumen de la placa aterosclerótica, volumen de la placa calcificada, y volumen de la placa no calcificada.


Un aumento de la placa no calcificada puede resultar particularmente problemático, ya que este es el tipo de depósito de colesterol más blando que puede llegar a ser desalojado de la pared de la arteria y causar un ataque al corazón o un derrame cerebral.

Los investigadores han utilizado escáneres de calcio coronario para medir el grado de placa aterosclerótica de los sujetos. Estudios previos han demostrado que los valores de calcio altos, están relacionados con mayores tasas de mortalidad futuras, incluso entre aquellos que no tienen síntomas de enfermedades cardíacas.

Según Robert Schwartz, principal autor de este estudio no se ha tratado de encontrar las tasas de mortalidad o longevidad, sino realizar una valoración de la salud del corazón, es decir, cuantificar la placa de calcio, ya que según Schwartz en la población general, el calcio coronario es inequívocamente el mejor predictor de eventos cardiacos, pero…

 ¿realmente ocurre lo mismo con los corredores de maratón?

"Nadie lo sabe. Simplemente los datos son todavía insuficientes. Se necesitan más estudios y seguimientos para obtener una respuesta" 

Asimismo, adjunto a continuación un párrafo de una noticia del 2012 publicada en la opinión de pergamino (Buenos Aires, Argentina):

“…Pero no siempre todos disfrutan en un maratón por ejemplo Claire Squire, una mujer de 30 años, murió el domingo siguiente, tras desplomarse en los metros finales del maratón de Londres poco antes de finalizar los 42 kilómetros de la prueba. Con ella son 10 los muertos en esta carrera desde 1981. Pese a ser atendida por los médicos, la corredora no pudo ser reanimada y falleció por la tarde. Esto no sólo les ocurre a los inexpertos o mal preparados, Ryan Shay, de 28 años, fue el primer maratonista de élite mundial que murió de un ataque cardíaco mientras corría el año pasado, al día siguiente falleció Matthew Hardy, de 50 años, luego de finalizar el maratón de New York en 4h. 48m. siendo esa su 38 maratón de 42 kilómetros. Un mes antes en el de Chicago había muerto Chad Schieber de 35 años. Quedando claro que no hace diferencia la edad, el sexo, la preparación o la experiencia. Es decir que aproximadamente 10 corredores han muerto el año pasado durante o inmediatamente después de correr un maratón. Mayoritariamente, de ataques al corazón o ACV, aunque algunos fueron por golpe de calor o hiponatremia. Sin ir lejos, en nuestro medio a través de los años llevamos desgraciadamente varios casos en condiciones similares".


y la noticia más reciente de la que todos hemos oído… Cameron Gallagher, de 16 años. Según informa el diario NY Daily News, la joven se desplomó pocos metros después de cruzar la meta de la media maratón de Virginia Beach. Cameron había entrenado durante 9 meses con una amiga para completar la carrera de aproximadamente 21 kilómetros.



Cameron completó la carrera en 2 horas y 19 minutos y, cuando cruzó la meta, su familia salió a abrazarla orgullosos por el reto conseguido y sin saber las trágicas consecuencias, ya que inmediatamente fue trasladada a un centro hospitalario pero los médicos no pudieron hacer nada por su vida.


Una vez que somos conscientes de estas noticias, si correr es tan beneficioso para la salud, ¿por qué todos los años alguien muere corriendo un maratón?

03-2014
Biolaster - The Journal of the Missouri State Medical Association - La opinión del pergamino


miércoles, 2 de abril de 2014

¿ES DIFÍCIL LLEGAR A LOS 100 AÑOS DE EDAD? VEAMOS ALGUNAS CLAVES PARA LOGRARLO

Dos estudios profundizan en el papel que tiene el estilo de vida sobre la esperanza de vida y muestran que llegar a centenario es alcanzable con una vida sana.

Llegar a los 100 años de edad no parece demasiado difícil, a tenor de las conclusiones de un estudio publicado en "Archives of Internal Medicine", siempre y cuando se siga al pie de la letra una serie de recomendaciones sobre vida sana. 


Los autores, del Brigham & Women's Hospital de Boston, concluyen que un estilo de vida saludable desde el comienzo de la tercera edad, que incluya evitar el sobrepeso, practicar ejercicio y no fumar, se asocia a mayores probabilidades de que los hombres vivan más de 90 años con una buena función física.



Otro artículo publicado en el mismo número muestra que, si bien algunas personas sobreviven más de 100 años evitando las enfermedades crónicas, otras personas centenarias están afectadas por estas patologías y siguen viviendo unos cuantos años más sin llegar a ser discapacitadas.

Los investigadores comentan que, según revelan los resultados realizados con parejas de mellizos, un 25% de la variabilidad en la longevidad humana puede atribuirse a la genética, pero el restante 75% depende de factores modificables.

Los autores de Boston investigaron a un grupo de 2.357 varones participantes en el Physician's Health Study. Cuando comenzó este estudio, entre 1981 y 1984, los participantes tenían una media de edad de 72 años, y proporcionaron información sobre parámetros como la estatura, peso, presión arterial, niveles de colesterol, actividad física, etc. Siguieron siendo examinados cada año hasta 2006, y en cada visita rellenaban un cuestionario sobre cambios en sus hábitos de vida, su salud y su capacidad para desenvolverse en tareas cotidianas.

Un total de 970 participantes vivieron 90 años o más. Según los resultados, varios factores biológicos y conductuales modificables se asociaron con esa excepcional longevidad. Los autores comentan que el consumo de tabaco, la diabetes, la obesidad y la hipertensión redujeron significativamente las probabilidades de alcanzar los 90 años, mientras que la práctica de ejercicio intenso regular las aumentó considerablemente.

Además, los nonagenarios también presentaron una mejor función física, un mejor bienestar mental y una mejor autopercepción de su salud.



En opinión de los autores, un varón de 70 años que no fuma, tiene controladas sus cifras tensionales y su peso, no presenta diabetes y practica ejercicio entre 2 y 4 veces a la semana tiene 54% de probabilidades de alcanzar la edad de 90 años.

Por el contrario, algunos hábitos de vida no saludables reducen las probabilidades. Por ejemplo, los sedentarios tienen 44% de alcanzar los 90 años, los hipertensos un 36%, los obesos un 26%, los fumadores un 22%, los que presentan tres de estos factores un 14% y los que presentan cinco factores sólo un 4%.
El segundo estudio, firmado por médicos de la Boston University School of Medicine, incluyó a 523 mujeres y 216 varones de 97 años o más. Respondieron a cuestionarios sobre su historia de salud y capacidad funcional mediante correo o teléfono. Fueron distribuidos en grupos en función de su sexo y la edad a la que desarrollaron ciertas enfermedades asociadas al envejecimiento –EPOC, demencia, diabetes, cardiopatía, hipertensión, osteoporosis, Parkinson e ictus.

El 32% había desarrollado alguna de esas enfermedades cuando ya tenía 85 años o más. El 68% las había desarrollado antes de esa edad, por lo que tales enfermedades no aparecieron al final de la vida de estas personas excepcionalmente longevas, destacan los autores. Es más, escriben que las personas centenarias que habían desarrollado cardiopatía o hipertensión antes de cumplir los 85 años y seguían sobreviviendo demostraron similares niveles de independencia que aquellos que habían comenzado a desarrollar estas enfermedades más allá de los 85 años.

A juicio de los investigadores, estos resultados pueden arrojar más luz sobre las diferentes maneras en que la gente sobrevive hasta una edad extraordinariamente avanzada. "Determinar los mecanismos que facilitan retrasar o escapar a la discapacidad y a la muerte a esa edad merece investigarse a fondo", concluyen.

Por lo tanto, los hábitos sanos nos pueden permitir alcanzar una gran longevidad.